2025 ha sido el año en el que los mercados emergentes han despertado tras un largo periodo de letargo, y han comenzado a mostrar su potencial económico e industrial. El MSCI de Mercados Emergentes ha subido cerca del 30%, muy por encima del 20% del MSCI All Country World.
La pregunta es clara: ¿estamos ante un gran año puntual o ante un verdadero punto de inflexión?
CONTEXTO MACROECONÓMICO
Desde el punto de vista macroeconómico, el entorno acompaña. La bajada de tipos de interés por parte de Estados Unidos y la debilidad del dólar permiten a los bancos centrales de los mercados emergentes adoptar políticas monetarias más flexibles, sin poner en riesgo sus divisas, siempre y cuando la inflación esté bajo control.
Además, como los países emergentes son importadores netos de petróleo, un precio del crudo más moderado amplía más su margen de actuación.
Todo esto está generando un cambio progresivo en el interés de los inversores hacia los mercados emergentes. El motor principal es el consumo de más de la mitad de la población mundial: desde el crecimiento del comercio electrónico y la entrega rápida, hasta productos y servicios que mejoran el día a día de millones de personas.
SECTOR TECNOLÓGICO
Es cierto que los excelentes resultados de este año se han centrado en determinados sectores. La inteligencia artificial y la inversión tecnológica han impulsado especialmente a Corea y Taiwán, dos mercados con claro liderazgo tecnológico.
Empresas como TSMC, Samsung Electronics o SK Hynix han sido protagonistas, contribuyendo de manera muy relevante a los resultados de la cartera.
CHINA
En China, el sector tecnológico también ha dado señales esperanzadoras. En febrero, DeepSeek mostró una alternativa a la IA estadounidense a un coste sensiblemente inferior, impulsando una nueva mirada sobre el potencial tecnológico del país.
Además, la reunión del presidente con los principales líderes tecnológicos del país, incluido Jack Ma, envió una señal clara de respaldo institucional.
Nuestro enfoque en tecnología continúa siendo muy selectivo y disciplinado. De cara a 2026, ponemos el foco en aquellas compañías que ya están monetizando la IA de manera tangible. Un ejemplo destacado es Tencent, que utiliza la IA para mejorar la publicidad y los servicios al consumidor dentro de WeChat, con más de mil millones de usuarios diarios, impulsando ingresos y márgenes de forma sostenible.
En contraste, el sector inmobiliario continúa débil y sigue afectando a la confianza del consumidor. Aun así, identificamos oportunidades en turismo, viajes y comercio electrónico, especialmente en empresas que generan mucha liquidez y con modelos de negocio ligeros en activos.
INDIA.
India, por su parte, ha sido un mercado muy exigente este año. Aunque la inflación sigue estando contenida, los tipos de interés han bajado y las reformas del gobierno de Modi siguen dando resultados, el país ha quedado parcialmente eclipsado por mercados más baratos.
Sin embargo, los fundamentales siguen siendo sólidos: el PIB creció cerca de un 8%, y la inflación se encuentra en mínimos históricos.
Además, existe margen para más bajadas de tipos de interés, y las recientes reformas fiscales reducirán los costes de los consumidores y apoyarán especialmente a las pequeñas y medianas empresas.
Compañías como Bajaj Finance están bien posicionadas para beneficiarse de este entorno, apoyándose cada vez más en la inteligencia artificial.
India continúa siendo una de las oportunidades de inversión más atractivas dentro de nuestro universo. Con un enorme potencial en sanidad, productos financieros, movilidad y comercio electrónico.
AMÉRICA LATINA.
En América Latina, también vemos oportunidades relevantes. Los recientes cambios políticos podrían favorecer políticas más disciplinadas y un entorno más propicio para el crecimiento.
Aunque los tipos de interés siguen siendo altos, tienen margen para bajar, apoyando al crédito, al consumo y a sectores como el retail y el comercio electrónico.
La inclusión financiera, impulsada por fintechs como Nubank, es un elemento clave para esta evolución.
En resumen, los mercados emergentes están bien posicionados para volver a brillar en 2026. El liderazgo político, el crecimiento económico y el aumento de los ingresos deberían impulsar tanto el consumo como la inversión empresarial.
Y como cierre, la próxima Copa del Mundo, con una amplia participación de países emergentes, será una excelente muestra de la escala, la energía y el dinamismo de estos mercados de consumo.